✦ Lectura

Bajar de la cabeza al corazón

Amor Orgánico
Amor Orgánico →
Los sentidos humanos aparecieron como consecuencia de su inmersión en el mundo. Son parte de la Tierra, son una expresión del contacto comunicativo sutilmente formado y perfeccionado mediante larga asociación. […]

Sumergirse en el baño de las comunicaciones del mundo, sentir el contacto con la Tierra a través del organismo, revive todo el cuerpo. […]

Al prestar atención a las comunicaciones sensoriales provenientes del mundo, se diluyen las fronteras que separan al yo del mundo. Es un acto decisivo para volver a conectarse con la vida en la Tierra.
Stephen Harrod Buhner, Las enseñanzas secretas de las plantas
Los ojos no aparecieron y después encontraron la luz. Aparecieron porque había luz.

Eso es lo que dice Buhner, y por eso vuelvo a este libro. Nuestros sentidos no son nuestros. Son de la Tierra. Se fueron formando en conversación con ella durante un tiempo muy lejano.

El oído existe porque había sonido. La piel, porque había viento y temperatura. El olfato, porque había humo, lluvia, flor, tierra mojada.

No somos alguien que mira el mundo desde afuera. Somos una parte del mundo que aprendió a percibirse.

Y sin embargo vivimos como espectadores. Hemos hecho de la naturaleza un paisaje: algo que se visita el fin de semana, un fondo bonito, un sitio al que se va. Levantamos una frontera donde no la hay.

Lo que más me mueve es lo que dice al final. Que al prestar atención esa frontera se diluye. No hay que creer nada ni entender nada. Solo percibir.

No hace falta irse lejos ni hacer nada especial. Parar. Escuchar lo que ya está sonando. Oler. Dejar que la piel note el aire. Quedarse el tiempo suficiente como para que deje de ser un paisaje.

Y el cuerpo lo entiende antes que la cabeza. Se destensa, respira de otra manera, se acuerda. No hay que explicarle nada. Solo llevarlo y dejarlo estar.

Volver a conectarse con la Tierra.

Del libro Las enseñanzas secretas de las plantas, de Stephen Harrod Buhner, Inner Traditions en Español, 2014. Traducción de Ramón Soto.

La cita se reproduce con fines de comentario, citando autor y obra.