✦ Lectura
Ojos y corazón abiertos

La tierra es la verdadera maestra. Todo lo que necesitan los alumnos es prestar atención a cuanto les rodea. Prestar atención es también una forma de reciprocidad con el mundo natural, para recibir sus dones con los ojos y el corazón abiertos.
La tierra enseña todo el tiempo. No hace falta ir a buscar muy lejos: está en la manera en que una planta busca la luz, en cómo el agua encuentra su camino, en lo que hace un árbol con lo que le sacan.
Pero lo que me detuvo de esta frase es otra cosa. Que prestar atención ya sea una forma de reciprocidad.
Mirar bien es devolver algo.
Nosotros no miramos así. Tomamos. Llamamos «recursos» a los seres vivos y con esa palabra ya nos damos permiso. Hemos construido una forma de estar en el mundo que solo sabe extraer: sacar, usar, descartar, seguir. Sin preguntar, sin agradecer, sin devolver.
Y la tierra sigue dando igual.
Ese es el desequilibrio. Una relación donde uno da y el otro solo toma no es una relación. Es un desgaste.
¿Qué podemos hacer? Empezar por lo pequeño y lo de todos los días. Parar delante de algo vivo. Mirarlo hasta que deje de ser un objeto. Preguntar antes de tomar. Agradecer. Devolver aunque sea poco.
Suena mínimo, pero no lo es: la manera en que miramos algo decide lo que hacemos con eso.
Volver a vivir en armonía puede empezar por tener los ojos y el corazón abiertos.
Pero lo que me detuvo de esta frase es otra cosa. Que prestar atención ya sea una forma de reciprocidad.
Mirar bien es devolver algo.
Nosotros no miramos así. Tomamos. Llamamos «recursos» a los seres vivos y con esa palabra ya nos damos permiso. Hemos construido una forma de estar en el mundo que solo sabe extraer: sacar, usar, descartar, seguir. Sin preguntar, sin agradecer, sin devolver.
Y la tierra sigue dando igual.
Ese es el desequilibrio. Una relación donde uno da y el otro solo toma no es una relación. Es un desgaste.
¿Qué podemos hacer? Empezar por lo pequeño y lo de todos los días. Parar delante de algo vivo. Mirarlo hasta que deje de ser un objeto. Preguntar antes de tomar. Agradecer. Devolver aunque sea poco.
Suena mínimo, pero no lo es: la manera en que miramos algo decide lo que hacemos con eso.
Volver a vivir en armonía puede empezar por tener los ojos y el corazón abiertos.